martes, junio 29

La Diosa del Mar~

Abrió los ojos de repente, y lo único que logró ver era un color azul intenso que abarcaba todo su alrededor. Tal vez sería el cielo, recordaba haber visto su azul alguna vez que volteara hacia arriba cuando escuchaba el sonido de algún avión, pero no... había algo más. Ese no podía ser el cielo.

Intentó ponerse de pie, y al momento, su cuerpo cayó en una voltereta que ella misma había provocado. No lo había notado, pero era incapaz de sentir sus pies... ¿Dónde estaban?
De repente, algunas siluetas negras comenzaron a acercarse a ella, moviéndose con sigilo a su alrededor, como si estuvieran protegiendo su identidad. Ella, asustada, intentó correr y de nuevo se sumió en miles de volteretas... sus pies no eran pies, exactamente. Acaba de notarlo y de sentirlo, en lugar de sus piernas había solo un miembro suave y lleno de colores, con una superficie totalmente lisa y al final se partía en dos, como si sus piernas nunca se hubieran separado, como las de una sirena.

¡Como las de una sirena!

Una sonrisa se dibujó en su rostro. No recordaba nada antes de esto y el azul que se comía cualquier otra cosa a su alrededor, a excepción de las siluetas que la seguían rodeando, no la dejaba ver más allá.
De repente, algo tocó su codo, asustada, se dio una vuelta brusca para apartarse... una medusa emanando miles de colores se había topado con ella en su camino. Era tan hermosa...
Sintió cómo algo la golpeaba en "sus pies", y al girar su cabeza a lo profundo de todo ese azul, quedó asombrada por un arco iris lleno de colores y brillos que poco a poco ascendía hacia ella y la envolvía en un extraño pero agradable baile psicodelico.
Cuando el arco iris de medusas la había pasado, estiró sus manos hacia arriba y sintió en su rostro una sonrisa enorme, como aquellas que desde hace mucho no había logrado esbozar.
Justo en ese momento, las siluetas que la habían aguardado y vigilado comenzaron a moverse, haciendo círculos, acercándose y alejándose de repente, hasta que se acercaron tanto, que fue capaz de ver.

Los delfines danzaban alrededor de ella, lanzaban cantos de vez en cuando y con el movimiento de sus colas lograban hacer un ritmo que ella en su vida había tenido el placer de escuchar. Incluso, se sentía feliz. Y ellos le sonreían, le pasaban por todos lados y la llenaban de majestuosidad.
Ella era capaz de ver en sus rostros las sonrisas de diversión de los animalitos, tanta felicidad no había sido posible en mucho tiempo y ahora hasta su corazón daba un paso de vez en cuando al son de la música de los delfines.

En ese momento se dio cuenta de todo lo que pasaba. Estaba en el mar, en medio de lo que otros llamarían "la Nada". Pero a pesar de haber pasado por miedo y desconocimiento antes, ahora sentía solo felicidad y ganas de quedarse para siempre en ese lugar, rodeada de delfines que se convertían en los músicos más maravillosos del mundo, de medusas que formaban los arco iris con más colores que hubiera visto jamás, rodeada de aquel azul tan maravilloso que ni los mejores pintores eran capaz de reproducir, convertirse en agua por momentos al lado de las corrientes marinas y los bancos de peces que jugueteaban a lo lejos, ser parte del mar y el mar formar parte de ella.

Y fue hasta entonces que lo recordó todo.
Ella era la Diosa del Mar, a quien no se le permitía acercase a los mortales, incluso si ellos eran animales. No se le permitía tocar la fluidez ni saborear el agua con que ella misma había llenado hasta el abismo más profundo. ¿Por qué, entonces, no ser parte de todo aquello que ella misma había creado?
Había tomado una decisión. No importaría perder los dones de un Dios si sería más fácil sumergiéndose en su propio corazón. Y no se arrepentía, y nunca lo haría, porque eso era lo que ella más amaba y lo que más había anhelado hasta entonces.
Protegería el mar aún siendo una mortal, amaría a cada ser como cuando fue una Diosa y seguiría llenando hasta las profundidades con armonía y felicidad.

Desde ese día, el color del mar iluminó más al cielo y a lo lejos, más allá del planeta pero no tanto como para salir de la galaxia, si eres capaz de observar la Tierra, podrás notar una sonrisa que le da la vuelta al mundo~

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Awww wena onda el mar!! jojo los delfines y las medusas me gustaron n_n ...
I love yu mami eres la mejor sigue asi siempre!!!

Kariie-Soda dijo...

aw :) Nada como un buen cuento antes de dormir! n___n

Graciias bitch! :D

martes, junio 29

La Diosa del Mar~

Abrió los ojos de repente, y lo único que logró ver era un color azul intenso que abarcaba todo su alrededor. Tal vez sería el cielo, recordaba haber visto su azul alguna vez que volteara hacia arriba cuando escuchaba el sonido de algún avión, pero no... había algo más. Ese no podía ser el cielo.

Intentó ponerse de pie, y al momento, su cuerpo cayó en una voltereta que ella misma había provocado. No lo había notado, pero era incapaz de sentir sus pies... ¿Dónde estaban?
De repente, algunas siluetas negras comenzaron a acercarse a ella, moviéndose con sigilo a su alrededor, como si estuvieran protegiendo su identidad. Ella, asustada, intentó correr y de nuevo se sumió en miles de volteretas... sus pies no eran pies, exactamente. Acaba de notarlo y de sentirlo, en lugar de sus piernas había solo un miembro suave y lleno de colores, con una superficie totalmente lisa y al final se partía en dos, como si sus piernas nunca se hubieran separado, como las de una sirena.

¡Como las de una sirena!

Una sonrisa se dibujó en su rostro. No recordaba nada antes de esto y el azul que se comía cualquier otra cosa a su alrededor, a excepción de las siluetas que la seguían rodeando, no la dejaba ver más allá.
De repente, algo tocó su codo, asustada, se dio una vuelta brusca para apartarse... una medusa emanando miles de colores se había topado con ella en su camino. Era tan hermosa...
Sintió cómo algo la golpeaba en "sus pies", y al girar su cabeza a lo profundo de todo ese azul, quedó asombrada por un arco iris lleno de colores y brillos que poco a poco ascendía hacia ella y la envolvía en un extraño pero agradable baile psicodelico.
Cuando el arco iris de medusas la había pasado, estiró sus manos hacia arriba y sintió en su rostro una sonrisa enorme, como aquellas que desde hace mucho no había logrado esbozar.
Justo en ese momento, las siluetas que la habían aguardado y vigilado comenzaron a moverse, haciendo círculos, acercándose y alejándose de repente, hasta que se acercaron tanto, que fue capaz de ver.

Los delfines danzaban alrededor de ella, lanzaban cantos de vez en cuando y con el movimiento de sus colas lograban hacer un ritmo que ella en su vida había tenido el placer de escuchar. Incluso, se sentía feliz. Y ellos le sonreían, le pasaban por todos lados y la llenaban de majestuosidad.
Ella era capaz de ver en sus rostros las sonrisas de diversión de los animalitos, tanta felicidad no había sido posible en mucho tiempo y ahora hasta su corazón daba un paso de vez en cuando al son de la música de los delfines.

En ese momento se dio cuenta de todo lo que pasaba. Estaba en el mar, en medio de lo que otros llamarían "la Nada". Pero a pesar de haber pasado por miedo y desconocimiento antes, ahora sentía solo felicidad y ganas de quedarse para siempre en ese lugar, rodeada de delfines que se convertían en los músicos más maravillosos del mundo, de medusas que formaban los arco iris con más colores que hubiera visto jamás, rodeada de aquel azul tan maravilloso que ni los mejores pintores eran capaz de reproducir, convertirse en agua por momentos al lado de las corrientes marinas y los bancos de peces que jugueteaban a lo lejos, ser parte del mar y el mar formar parte de ella.

Y fue hasta entonces que lo recordó todo.
Ella era la Diosa del Mar, a quien no se le permitía acercase a los mortales, incluso si ellos eran animales. No se le permitía tocar la fluidez ni saborear el agua con que ella misma había llenado hasta el abismo más profundo. ¿Por qué, entonces, no ser parte de todo aquello que ella misma había creado?
Había tomado una decisión. No importaría perder los dones de un Dios si sería más fácil sumergiéndose en su propio corazón. Y no se arrepentía, y nunca lo haría, porque eso era lo que ella más amaba y lo que más había anhelado hasta entonces.
Protegería el mar aún siendo una mortal, amaría a cada ser como cuando fue una Diosa y seguiría llenando hasta las profundidades con armonía y felicidad.

Desde ese día, el color del mar iluminó más al cielo y a lo lejos, más allá del planeta pero no tanto como para salir de la galaxia, si eres capaz de observar la Tierra, podrás notar una sonrisa que le da la vuelta al mundo~

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Awww wena onda el mar!! jojo los delfines y las medusas me gustaron n_n ...
I love yu mami eres la mejor sigue asi siempre!!!

Kariie-Soda dijo...

aw :) Nada como un buen cuento antes de dormir! n___n

Graciias bitch! :D